Breve historia

Quizá no sea la más fidedigna, pero la más oportuna teoría sobre los orígenes medievales de Zafra es la que sostiene que el caserío creció a partir de unas ventas musulmanas instaladas en la actual Plaza Chica, en un cruce de caminos. Aunque algún autor del siglo XVIII califica de «cuento de viejas» esta hipótesis, de la que no hay evidencia alguna, no es tan descabellado que el primer atractivo de esa antigua aldea fuera ofrecer al viajero acomodo y mercaderías. Esa ha sido la vocación histórica de Zafra.

Hubiera ventas o no, el origen del actual población de Zafra está vinculado a los caminos y al agua, cerca de la Plaza Chica, alrededor de la llamada Fuente de la Higuera, en la actual Plazuela de Muy López, donde se cruzaba la vía que iba de Sevilla a Badajoz con la que unía Mérida y Jerez de los Caballeros. En esa zona se levantó la iglesia, la casa del concejo y se hizo el primer cementerio a partir del siglo XIII.

Pero, anteriormente, en época prerromana, otros focos cercanos de doblamiento disperso fueron los de la Torre de San Francisco, con enterramientos neolíticos; la Madre del Agua, durante el Calcolítico, y el Cerro de Belén, en la Edad del Hierro. En el monte cercano, El Castellar, habría una fortaleza romana, aunque en esta época no hubo más núcleo urbano en el territorio que el de algunas villas. Ya durante la dominación musulmana, en el siglo XI, El Castellar albergó un enclave fortificado o hisn, que en las fuentes es llamado Sajra abi Hassan y del que posiblemente procesa el nombre actual de la ciudad.

Hoy, Zafra, con cerca de 17.000 habitantes, es la capital del sur de Extremadura, una pequeña ciudad industrial y de servicios en una zona tradicionalmente agro ganadera. Y esa es su principal singularidad: su indudable apariencia urbana en un entorno tan rural como el de la Extremadura Baja.

El exponente del espíritu comercial de la ciudad es la feria de ganado de San Miguel, que ostenta la vitola de «internacional» desde 1992, pero que se remonta al siglo XV y es uno de los encuentros agroganadreos más relevantes de España. Celebrada durante los primeros días de octubre, en ella se fijan los precios del ganado que regirán el resto del año y, en el aspecto festivo, es el más masivo acontecimiento de la región.

Esta vitalidad de la Zafra de hoy, alrededor de la industria, del comercio y de la feria, se complementa con su importancia patrimonial, con la que ya hemos visto cómo enlaza directamente.

Y es que Zafra cuenta con un notable casco histórico con edificios singulares y calles recoletas que, desde el siglo XVII, le han valido el apelativo de Sevilla La Chica, y que debe sobre todo a la capitalidad del señorío de Feria, que ejerció durante siglos.

El monumento más relevante es el Palacio de los Duques de Feria, hoy Parador de Turismo, un alcázar del siglo XV con un soberbio patio posterior. Además, merecen una visita la Iglesia de la Candelaria, con un retablo de óleos pintados por Zurbarán; el convento medieval de Santa Clara, que cuenta con un magnífico museo de la vida monástica; el convento de Santa Catalina, de artesonado relevante; el hospital de Santiago, con una portada manuelina que expresa las influencias de la cercana Portugal; la vieja sinagoga; el hospital de San Miguel… Y numerosos palacios y casonas.

El centro histórico de Zafra lo forman la plaza Chica y la Plaza Grande, dos espacios portados que fueron sede el antiguo mercado de la Zafra medieval y que hoy son el centro del bullicio por sus bares y restaurantes.

De Zafra fueron naturales algunos personajes históricos: el político Hernando de Zafra, secretario de los Reyes Católicos en la toma de Granada; el humanista Pedro de Valencia, cronista del rey Felipe III y amigo y discípulo de Benito Arias Montano; Ruy López de Segura, primer campeón de ajedrez del mundo; los liberales hermanos Álvarez Guerra (Juan, varias veces ministro a comienzos del siglo XIX, y José, filósofo y militar, bisabuelo de Antonio Machado), el periodista y escritor Luis de Oteyza, o la novelista y poeta Dulce Chacón.

Compartir esto
X